
Es que no se necesita más que un par de segundos para que estos jóvenes hagan de las suyas, sin importarles la vida de aquella persona, llegandose a convertir en una de las más grandes amenazas para los ciudadanos.
Parece que somos los protagonistas de una película de terror, a la cual hasta ahora no le podemos encontrar el final, o una pesadilla de la que no podemos despertar.
Vivimos sumergidos en el temor de que en algún momento nuestros sueños pueden terminar. Estamos en nuestro justo derecho de pedir más SEGURIDAD. ¿Será que algún día podremos volver a vivir en paz?
Por: Daniela Hidalgo
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